Pensar el futuro para gobernar mejor

Publicado el martes 27, enero 2015

Nuestro país requiere un diseño estratégico eficaz para lograr un camino de desarrollo congruente con un mundo cada vez más difícil de predecir. (Publicado en Revista Mensaje, 27 de enero de 2015)

Chile y los demás países latinoamericanos encaramos de nuevo un punto de inflexión. Si se acabó el boom de altos precios de las exportaciones de minerales y energía a Asia vivido entre los años 2002 y 2012, ¿cómo aprovecharemos los recursos naturales y diversificaremos nuestra capacidad productiva? Un buen manejo macroeconómico con apertura externa es una condición necesaria, pero no suficiente para crear una base competitiva y diversificada. ¿Cómo elevar la productividad, profundizar la democracia e intensificar la inclusión social, y así escapar de ese factor que habitualmente se denomina “la trampa de los ingresos medios”? ¿Qué estrategia seguir con vista al año 2030?

Gobernar será cada vez más difícil. La velocidad de los cambios alcanza ritmos difíciles de anticipar y, en consecuencia, las sociedades se vuelven más complejas. Las transformaciones tecnológicas y demográficas, el cambio climático, la urbanización, la expansión de las clases medias emergentes y el desplazamiento de poder a Asia, así como los hechos inesperados que se propagan casi instantáneamente (crisis financiera de 2008, caída del precio del petróleo 2014, inseguridad en Medio Oriente, Asia y Europa, desastres naturales) son fenómenos que desconciertan. De esta manera, ante la creciente incertidumbre han surgido nuevas formas de planificación: los estudios prospectivos y de tendencias globales, la exploración de los llamados “game changers” (eventos que “cambian el juego o escenario”) y la identificación de hechos improbables, pero de alto impacto (wild cards). Los países desarrollados (y algunos emergentes que actúan con inteligencia) les dedican especial atención y, de ese modo, se anticipan. Configuran escenarios posibles y proponen caminos nuevos. Chile se ha quedado atrás y América Latina también.

Entre los estudios globales más recientes que ilustran cómo pensar el futuro cabe mencionar “Asia 2050: Realizing the Asian Century”, “Global Trends 2030. Possible Trends”, “Project Europe 2030”, “China 2030”, entre otros.

¿Tenemos trazado un camino de largo aliento para encarar estos riesgos y lograr provecho de nuestras ventajas? Para avanzar hacia esos objetivos se deben esbozar los escenarios globales y sectoriales, y diseñarse una estrategia viable.

En Chile se ha comenzado a superar la brecha existente. La creación de la Comisión Futuro del Senado es un progreso importante. En el Poder Ejecutivo se preparan propuestas de largo plazo en diversos sectores: Política Exterior, Agua, Energía, Infraestructura, Productividad, Innovación, Minería, plan CODELCO, Medio Ambiente, Descentralización, Ciudad, entre otros. Sobre la base de estos trabajos sería posible articular una visión de conjunto que, además, recoja la reflexión a nivel regional.

Sin embargo, Chile carece de un espacio institucional para el análisis estratégico nacional. El Ministerio de Planificación fue suprimido en 2012. Es necesario crear una instancia que coordine la estrategia de los distintos sectores, consulte a los principales actores nacionales e internacionales, elabore escenarios posibles y contribuya a mejorar las políticas públicas.

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