Atención a la política internacional de Chile

Publicado el domingo 23, septiembre 2018

Publicada en Cooperativa.cl

Tres  temas internacionales ameritan una reflexión inmediata. Primero,  es de la mayor importancia nuestra  relación con Bolivia una vez anunciado el fallo de la Corte Internacional de Justicia. Nuestro país debe mostrar una sola posición: no se toca la soberanía de territorio chileno, Chile siempre ha estado disponible al diálogo, quien lo desahució fue el presidente Morales.

Es indispensable no caer en descalificaciones, pues la cercanía de un país hermano es fundamental para la situación  estratégica de Chile a futuro. Declaraciones despectivas o actitudes que desconozcan la importancia creciente de Bolivia en el escenario sudamericano, en nada contribuirían a superar los problemas y a  fortalecer la posición internacional de nuestro país.

Segundo, las voces a favor de un abandono  del Pacto de Bogotá son dañinas.  Es una negativa señal de derrota. Nadie se sale de una instancia internacional a la que aceptó concurrir, habiendo defendido bien sus posiciones y  logrado resultados positivos.

Además, nuestra nación concurrió a esa instancia para despejar las diferencias con Bolivia sobre las aguas del río Silala, tema pendiente en esa Corte. Y lo más  esencial  es que  Chile  ha sustentado siempre su política  externa en el derecho internacional, lo que nos ha ganado solidez y respetabilidad.

Tercero, la información proveniente de la Casa Blanca  sobre la conversación que sostendrían  los presidentes de Estados Unidos y Chile sobre la situación de Venezuela debe cuidarse y mantenerse alejada de cualquiera  acto o gesto que se aproveche para alimentar los  rumores de intervencionismo militar.

Las declaraciones provenientes de algunos grupos extremos de  Estados Unidos favorables a una acción  armada  en Venezuela o en cualquier país latinoamericano  ameritan el rechazo tajante y reiterado de Chile.

Acarrearía las peores consecuencias, reviviría la violencia en la región,  y sería repudiada internacionalmente. La única vía de restablecer la democracia en Venezuela es a través de una lucha democrática intensa, con apoyo internacional a una oposición unida.

Hay que mantener una claridad estratégica y unidad nacional en estas materias.

Un mal manejo en cualquiera de ellas podría generar divisiones internas que no favorecerían el interés de nuestro país.