Gobierno: “Si uno quiere reafirmar el rumbo, primero debe hacer ajustes más sustanciales”

Publicado el viernes 10, junio 2016

Publicado en Diario Financiero 

Sergio Bitar fue ministro de Estado del gobierno de Ricardo Lagos y de la primera adnministración de Michelle Bachelet (2006-2010), por que habla con propiedad a la hora de analizar la renuncia de Jorge Burgos al Ministerio de Interior y la llegada de otro DC, Mario Fernández.

De hecho, sostiene que este episodio no significa ningún cambio de rumbo para el gobierno, el que -dice- quedó trazado en el mensaje del 21 de mayo. No obstabte, admite que habría que hacer una modificación mayor, que podría implicar un cambio de gabinete, para luego retomar la senda de la recuperar la economía y por sobre todo, apoyar al nuevo jefe de gabinete, y que entre otras cosas “se le deleguen poderes, se le consulte y se le haga caso. Que si dice que no quiere la querella, bueno que también lo escuchen”.

– En términos de señales, ¿cómo lee la salida de Jorge Burgos de Interior y la llegada de Mario Fernández?

– Las señales de un gobierno tienen que indicar camino, este cambio no lo indica. Las dos personas son similares: Burgos ha sido un estupendo ministro, de una personalidad conversadora, escuchadora, que es lo que Chile necesita ahora; Mario Fernández, igual. Si queremos pensar en dar rumbo, hay que reflexionar sobre decisiones de otra envergadura. La primera y más importante es volver a un cauce central en lo que queda de este gobierno, reimpulsar la economía, ampliar la discusión sobre la nueva Constitución dando garantías a todos y afinar la gestión para que funcionen mejor las reformas que se han aprobado pero que aún, muchas de ellas, no entran en operación.

– ¿Lo que plantea es como enmendar el rumbo y que se ha pedido desde el día uno?

– El rumbo la Presidenta lo venía trazando de antes y quedó marcado en el mensaje del 21 de mayo. A mi juicio, si uno quiere reafirmar el rumbo, primero debe hacer ajustes más sustanciales en el equipo de gobierno.

– ¿Un cambio de gabinete mayor?

– Puede ser, pero también hay que incluir otros niveles para darle más cohesión al equipo, además de elevar los niveles de gestión, de eficiencia, de resultados, que son importantes que la Presidenta los tenga antes del término de su gobierno.

En seguida, hay que apoyar el nuevo ministro de Interior para que despeje dos cosas lo antes posible para volver al cauce central de lo que viene: El tema de la querella y la reforma laboral. Un gobierno, cuando hay tanta información y hechos, corre el riesgo de perder el rumbo si no concentra su energía en lo fundamental.

Lo otro es que la Nueva Mayoría, por su lado, tiene que actuar en consonancia con el rumbo ya planteado, con más cohesión y menos protagonismo. Los diputados, senadores y dirigentes de partidos tienen que pensar que no ganan más porque salen por su lado, ganan más si le va bien a los partidos y al gobierno, y así nos preparamos para las elecciones que vienen.

– ¿Cómo se ordena y cohesiona la NM si no es con un liderazgo que, en este caso, recaería en la figura de la Presidenta de la República?

– No creo que haya cambios estructurales respecto del carácter de las personas, ni de la forma de gestionar el gobierno. Por lo tanto, esto no puede recaer en una sola persona. La Presidenta tiene sus fortalezas y debilidades, como todos los seres humanos, pero eso no es excusa, ni que el equipo se desarticule y cada uno haga lo que quiera y que la Nueva Mayoría ande esperando que otro le venga a tocar la música. Lo que viene y la música que hay que poner en 2017, es del próximo gobierno, ahí le cabe una responsabilidad mayor a los partidos. En ese sentido, las señales de que se acaba o que no se acaba (la Nueva Mayoría) revelan una falta de visión, de liderazgo que hay que revisar y creo que hay capacidad política para hacerlo.

– ¿Cree que hay una de falta de liderazgo de los dirigentes de las colectividades políticas?

– Los liderazgos modernos son colectivos, lo otro es caudillismo. Los liderazgos colectivos se asientan en instituciones que funcionan bien y en el caso político son los partidos. Tiene que haber una mayor capacidad en cada uno de los partidos de ponerse a la altura, de coordinar y coordinarse con el Parlamento. Es decir, si yo político, senador o presidente -me ha tocado ser las dos cosas- apoyo al gobierno porque cualquier debilidad de ese gobierno me va a perjudicar, entonces le digo al gobierno lo que creo que hay que mejorar, refuerzo mi capacidad de propuesta y de explicación ciudadana, con cierta autonomía. No espero que el gobierno lo haga todo, menos si veo que no lo está haciendo como debiera. Entonces hay una responsabilidad compartida.

Debemos mirar a los vecinos para ver que lo que tenemos es valioso y no hay que echarlo a perder. Cuando veo lo que está ocurriendo en Perú, un presidente que empató y que tiene minoría en el Congreso hay que preguntarse cómo va a ser la gobernabilidad ahí. Lo mismo le pasó a Macri, en Argentina.

Acá tenemos la ventaja de la mayoría en el Congreso y la presidencia. Esta coyuntura favorable hay que usarla por el bien del país, hay que hacer bien los cambios; no despilfarremos ese capital.

– A propósito de coordinación y diálogo, trascendió que el ministro Burgos se agotó porque no logró una mejor sintonía con la Presidenta y una parte de la NM. ¿Qué hace presumir que el guión no se vuelva a repetir con el ministro Fernádez?

– No hay nada que lo asegure, sino la coordinación entre la Presidenta y el ministro. Eso supone, para que las cosas funcionen bien, que al ministro se le deleguen poderes, se le consulte y se le haga caso. Que si dice que no quiere la querella, bueno que también lo escuchen. Que los ministros sientan respaldo, se coordinen entre sí. Que los intendentes le hagan caso a los ministros, y que los partidos en las regiones también apoyen y no se crea el senador el dueño del gobierno de la región. Son cosas que estamos viendo hace tiempo que están ocurriendo y son todas un poquito inquietantes, porque no solo tienen que ver con este gobierno, sino que con el próximo. Tenemos la capacidad política para corregir esto. Y frente a las críticas, aportar más para que los efectos sean positivos y apoyar a la Presidenta, no hay más alternativa.

NM y Concertación son de la misma familia

– ¿Es de los que cree que la incorporación del ministro Fernández es un guiño a la Concertación?

– La nueva Mayoría y la Concertación son de la misma familia, del progresismo de centro izquierda, que a ratos puede acelerar lo que puede hacer cuando tiene las condiciones, como cuando tiene la mayoría en las dos Cámaras y a ratos tiene que tener en cuenta los obstáculos. Son momentos históricos distintos pero es una misma filosofía política, que le ha dado éxito a Chile, reformas progresivas y graduales con mayoría nacional, con creciente participación ciudadana y búsqueda de más igualdad. El que no entiende eso, o el que pretende separar a la Nueva Mayoría de la Concertación, no entiende de política, al final hace una política tendiente a debilitar al gobierno.

La Presidenta ha sido Presidenta en dos instancias, como Concertación y como Nueva Mayoría, ella representa la continuidad y el cambio. Volver a la Concertación, qué significa, nada. Lo que hay que mirar es el problema de hoy, enfrentarlo con firmeza, con las fuerzas que se tienen, pero también con sentido común y no alejándose del concepto estratégico que nos ha dado éxito.

– Esta familia ha sufrido varias bajas en el último tiempo, ¿cómo se enfrentan esa renuncias cuando el desafío es la unidad?

– No cambia nada de lo que he planteado. Las personas que han dejado sus partidos, no dejan la coalición; no dejan la filosofía o la estrategia, cuestionan a sus partidos y hay fenómenos nuevos que explican aquello.

En lo puntual, no sé cómo van a ayudar a mejorar desde la soledad.

– Desde la DC han advertido que la coalición llegó a su fin y desde la oposición acusan agonía…

– Escuché al diputado Chahín y mi consejo sería que trate de mejorar lo que tenemos, porque darla por muerta significa ¿qué?. En política siempre hay que tener alternativas de lo que uno quiere construir para darle continuidad y pensar en su país. Entonces no estoy de acuerdo con aquello.

A la derecha, hacerle ver , aunque es obvio, que se encuentra en una situación de desamparo político- ideológico mayor que no es bueno para el país. Ellos tienen que hacer más esfuerzos para mejorar y para eso no basta con estar atacando a la Nueva Mayoría o al gobierno, tienen que hacer un esfuerzo propio.

Acá tenemos un problema del sistema político, que tenemos que tomar conjuntamente como chilenos, hay temas que trascienden las posiciones partidarias y que tienen que ver con el proyecto nacional, y eso es un déficit hoy.

Se ha comprobado que cuando se tiene una cierta base de futuro común es más fácil traerlo al presente y llegar acuerdos acá.