Cuidado con la polarización

Publicado el lunes 17, febrero 2020

En su interesante libro “Why we are polarized”, Ezra Klein advierte los riesgos de la democracia en EE.UU. Para atraer a un público más polarizado, las instituciones, actores políticos y medios de comunicación actúan de un modo más polarizado. Entonces, las instituciones se polarizan más, y cuando el público se enfrenta a ellas, se radicaliza en un ciclo perverso.

En los meses próximos podemos caer en ese ciclo. En efecto, la derecha extrema anuncia que los “violentistas” se apoderarán de la asamblea constituyente y destruirán el país, y llaman a votar rechazo. Como reacción, se radicalizan otros grupos de izquierda argumentando que el gobierno y los poderosos quieren mantener las cosas como están, y por tanto es necesario elevar la presión social; y más de alguno sostiene que la violencia es útil y la justifica.

Nuestro desafío es evitar esta polarización, por el bien del país. La derecha debe respetar a sus propios dirigentes que han resuelto votar apruebo. Y la izquierda dura debe condenar la violencia, de lo contrario ayuda al rechazo. Centroizquierda y centroderecha deben juntos fortalecer la legitimidad de los partidos políticos y organizaciones sociales y rechazar a quienes atacan los acuerdos; como si hubiera otra forma de resolver los problemas que no sea con más democracia, entregando a la ciudadanía la decisión en un plebiscito.

Para navegar en estas aguas turbulentas es indispensable apoyar dos acciones: primero, separar y doblegar a los pequeños grupos violentos. El gobierno y la policía deben ser capaces de identificarlos y respetar a la gran mayoría que se manifiesta legítimamente. Segundo, debatir ampliamente los contenidos esenciales de una nueva Constitución, y los principios que deben inspirarla. Sudáfrica es un buen ejemplo de cómo hacer una Constitución que respete a las minorías y aliente la unidad. La minoría blanca, 10%, temía que se arrasaran sus derechos. Mandela tuvo la sabiduría de concordar los principios básicos. También podemos estar a la altura del desafío histórico.