«Esta reforma educacional está obligada a negociarse en algunos aspectos»

Publicado el domingo 20, julio 2014

Publicado en La Tercera, Reportajes, 20 de julio de 2014

El ex ministro Sergio Bitar (PPD) respalda el acuerdo tributario y afirma que, por su envergadura y complejidad, la iniciativa que busca reformar la educación requerirá de amplias alianzas. Por ello, pide “a los puristas” que “se tomen un poquito de tiempo para pensar” que lo importante son los objetivos y no los plazos.
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Lo central aquí son las familias”, dice Sergio Bitar, dándole vueltas a una anécdota que minutos antes de esta entrevista le había contado, a través de Skype, su amigo, el embajador de Chile en Francia, Patricio Hales. Se trataba de un comentario que hizo tiempo atrás el Presidente galo, François Hollande, y que al ex ministro de Educación del gobierno de Lagos y ex timonel del PPD le hizo un profundo sentido: “Una reforma educacional afecta directamente a las familias, por eso uno no puede hacer brutalidades”, había dicho el mandatario francés. La sentencia le sirve a Bitar para defender la necesidad de negociar un acuerdo amplio, que permita sacar adelante los objetivos primordiales de la reforma educacional, y valora en ese sentido el esfuerzo que se hizo en materia tributaria.

Algunos cuestionaron la forma en que se selló el acuerdo tributario y lo compararon, incluso, con la política de los consensos que siguió la Concertación…

No comparto para nada la visión de algunas personas de que negociar ahora es caer en un defecto y en un error. Esas son miradas simplistas, que ganan titulares pero no resuelven los problemas del país, porque no son capaces de generar las mayorías necesarias para hacer grandes transformaciones que duren en el tiempo. La Presidenta Bachelet tomó dos decisiones fundamentales: poner las reformas tributaria y educacional desde el inicio de su gobierno y, segundo, buscar formas prácticas para lograr los objetivos que la mayoría respaldó; no quedarse en la disputa necia del mecanismo, sino concentrarse en el objetivo principal. Haber llegado a un acuerdo, cuando tienes los votos necesarios para no pedirle ayuda a nadie, demuestra una mayor madurez política y más sensatez. ¡Si logramos llevar a la derecha a hacer algo que no quería hacer, cómo no va a ser todo eso un éxito político!

¿Es un éxito aun cuando la forma en que se negoció generó conflicto en el oficialismo?

Lo importante es el resultado. Uno no puede estar poniendo los aspectos secundarios por delante, esos se los lleva el viento. En dos meses más nadie se va a acordar de los detalles.

¿El entendimiento debe primar también en la reforma educacional?

Si la reforma tributaria fue compleja, la educacional es mil veces más compleja. Los proyectos que ya se enviaron al Congreso, si bien son importantes, son sólo la punta del iceberg. La reforma educacional es un proceso progresivo de modificaciones que va a tomar todo este gobierno y el próximo. Son cambios que tienen que ver con las familias, con los padres, con los niños, con la forma en que ellos aprecian su futuro, con las expectativas que tienen y cómo se logra cumplirlas. Esta reforma educacional está obligada a negociarse en algunos aspectos. Por ejemplo, para modificar la ley orgánica constitucional y poner fin al lucro se requiere de un quórum de cuatro séptimos. Entonces, ¿qué hacemos? ¿Pasamos por encima de la Constitución? A los puristas les pediría que se tomen un poquito de tiempo para pensar. Insisto, en política no hay que perder de vista lo fundamental, y lo fundamental aquí es lo que plantearon la Presidenta Bachelet y su ministro en estos primeros proyectos enviados al Congreso: el término del lucro en educación, pasar de una educación mercantilista a una donde no se segregue por dinero. Cómo se logra ese propósito es discutible. Cuáles son los plazos que se toman para alcanzar ese objetivo son discutibles. Cuándo se elimina el copago es conversable… Lo que no es negociable es el propósito: poner fin al lucro.

Terminar con el lucro en educación es uno de los objetivos de la reforma, pero esto no soluciona los problemas de calidad. ¿Qué más se necesita?

Hacer una verdadera reforma educacional es mucho más complejo. Lo que se armó en 30 años no se desarma en sólo unos meses, así que de partida hay que flexibilizar más los plazos que se están planteando. Lo que viene por delante es la necesidad de fortalecer la educación pública y eso va a tomar más allá del 2018. Entendiendo eso, el gobierno tiene que precaver situaciones y evitar que se generen incertidumbres que compliquen aún más esas situaciones. No puede darse un escenario en que haya simultáneamente incertidumbre sobre lo que va a pasar con la educación particular subvencionada y la educación pública. Por ello es fundamental la secuencia de los proyectos que el gobierno tiene que enviar a futuro. La prioridad debe ser el proyecto de fortalecimiento de la educación pública. Si sólo regulamos el funcionamiento de los colegios particulares subvencionados y dejamos atrás la modernización de la educación pública, vamos a quedar en una situación desmedrada para el futuro. A eso hay que sumar las reformas referidas a los profesores, a la educación superior, que no ha entrado ninguna, salvo la destinada a crear la figura del interventor.

Algunos sectores temen que al flexibilizar los proyectos se terminen diluyendo los objetivos centrales de la reforma…

Un gobierno de centroizquierda tiene que hacer reformas progresivas y graduales. Es mejor para Chile que un proyecto de reforma de la educación pública y de desmunicipalización se haga como se hizo la Reforma Procesal Penal. Es decir, que se haga en forma gradual, con plazos definidos que te permitan ir probando. En educación no hay espacio para revoluciones; es necesario ir probando, ir midiendo los efectos y corrigiendo los errores. Si lo hicimos en la justicia, ¿por qué no lo podemos hacer en educación? Eso te impone un ritmo. El término del copago es indispensable y se va a hacer. Pero si lo haces en 10 o 15 años es un problema secundario, depende de los recursos que ponga el Estado. El término del lucro tiene que hacerse, no sólo en la educación primaria y en la universidad, también debe definirse la situación de los centros de formación técnica. ¿Pero es necesario hacer todo junto, o es mejor ir haciendo una cosa primero y después la otra? Lo importante es que los objetivos se cumplan, pero debemos cuidar los detalles para que sean útiles a ese propósito. Por eso el acuerdo es necesario, para que todos los sectores sean parte y se sientan seguros. Hay personas que confunden la radicalidad del instrumento con la finalidad del proceso, y eso los lleva a errores y a creer que la reforma se mide en si en vez de comprar los edificios en 10 años, lo hace en cinco.

¿Eyzaguirre cometió un error al poner el acento inicialmente en el tema de la compra de infraestructura?

Es muy fácil ser general después de la batalla. No me voy a prestar para eso. Las cosas ya están como están y la preocupación ahora es cómo sacamos adelante la reforma y cómo respaldamos al ministro, porque al respaldar al ministro estamos respaldando a la Presidenta. No podemos cometer el error de debilitar. Por eso tenemos que buscar entendimientos, y que en esos entendimientos la coalición esté firme. El ministro ya ha dicho que ese tema se va a revisar, lo importante es tener una definición pronto.

La reforma ha dejado en evidencia tensiones al interior de la Nueva Mayoría…

Mientras no se debilite la decisión de avanzar en un sistema sin lucro ni copago, no se ha perdido el rumbo, y eso es lo importante. Cómo llego a eso, en qué plazos, con qué mecanismos, hay que tener flexibilidad. Además, la ciudadanía no puede estar polarizada en estos temas, porque uno no puede controlar las emociones, y en política las expectativas y las emociones son muy importantes.

¿Cómo evalúa la gestión de Eyzaguirre hasta ahora?

Me cuesta pensar en un ministro de Educación que sobreviva a estas reformas, en medio de esta batahola, como lo ha hecho hasta ahora Nicolás Eyzaguirre. El ha enfrentado una tarea tremendamente difícil, más aún cuando le han pedido que tenga toda la reforma sobre la mesa en seis meses. Lo que falta ahora es pasar a la conversación con la comunidad, para dar tranquilidad de que estos cambios son necesarios, pero sin caer en ideologismos. El ideal es que logremos que la mayor cantidad de gente esté a favor de esta reforma educacional, pero eso implica la disposición del gobierno y de la Nueva Mayoría a incorporarlos a todos, porque para que estas reformas perduren, tienen que ser progresivas y mayoritarias.

¿La intervención de La Moneda en el Ministerio de Educación debilita a Eyzaguirre?

El arte de gobernar es saber para dónde uno va e ir sorteando las olas que surjan en el camino. Todos los gobiernos van haciendo ajustes en la medida que avanzan. Si se refuerzan los equipos para mejorar la relación con los partidos y con el Parlamento, bien. Había un déficit ahí y se está corrigiendo.

Usted ha sido crítico del orden en que se han presentado los proyectos relacionados con educación. ¿Qué se debería haber hecho distinto?

He dado algunas opiniones al respecto, pero no quiero volver atrás. Lo importante ahora es cómo sacamos adelante lo que hay. Si no despejamos el proyecto del fin del lucro, copago y selección, se van a enredar los que vienen más adelante y que tienen que ver con calidad de la educación. Para eso tiene que haber disposición para destrabar estos temas. Creo que lo que se logró con el acuerdo tributario y lo que está haciendo el ministro Peñailillo en materia de negociación por el binominal están generando un ambiente más favorable para la discusión de la reforma educacional. Tenemos las mayorías en el Congreso para avanzar en la dirección que queremos avanzar, pero eso no significa que no vamos a preguntarles a los demás chilenos qué es lo que quieren, que no vamos a tomar en cuenta lo que piensan los profesores, los sostenedores o los apoderados. Eso no puede ser así.


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