Instituto de Ingenieros identifica diez nudos críticos en seguridad ciudadana

Publicado el miércoles 30, julio 2014

El documento, que será entregado al ministro Rodrigo Peñailillo, busca ayudar desde el ámbito de su especialidad. Plantea, entre otros puntos, falta de estrategia a largo plazo.Publicado en El Mercurio, 30 de julio de 2014.
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La identificación de diez áreas críticas en materia antidelictiva y de un conjunto de temas a corregir en las diferentes instituciones, así como la formulación de propuestas a partir de su especialidad y bajo una mirada sistémica, formula el Instituto de Ingenieros de Chile en el documento «Una mirada estratégica a la seguridad ciudadana: aportes desde la ingeniería», que será entregado mañana al ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, durante una sesión que se realizará en el Club de la Unión.

La publicación recoge el trabajo iniciado en 2011 por la Comisión de Ingeniería y Seguridad del instituto, que preside el ex ministro y ex senador Sergio Bitar, quien además es vicepresidente de la Fundación Paz Ciudadana.

Bitar señala que la pregunta original para este trabajo fue ¿cómo la ingeniería puede ayudar a la seguridad? Y a partir de allí se constituye la comisión, con apoyo de Paz Ciudadana y del Centro de Análisis y Modelamiento de la Seguridad (Ceamos), de la Universidad de Chile. «Al exponer en el proyecto en el Instituto de Ingenieros, las caras eran de sorpresa y con algo de sonrisa: ¿En qué se va a meter este señor y cómo nos va a llevar a este punto?», expresa Bitar.

Relata que el mundo de los ingenieros y el de quienes participan del sistema de justicia estaban desconectados. Entonces, se invitó a los distintos organismos de seguridad «y les preguntamos ¿cuáles son los desafíos estratégicos para el 2020? y ¿cuáles son las principales falencias del sistema actual y cómo deben corregirse? A partir de ello, nuestras preguntas fueron ¿cómo funciona este sistema?, ¿cuál es su modelo? y ¿de qué manera podemos hacerlo funcionar?».

Las respuestas están plasmadas en la publicación, de 60 páginas, dividida en siete capítulos, uno de los cuales comprende un detallado panorama, actualizado al 2012, de todas las estadísticas vinculadas al sector de seguridad y justicia. En otro se diseña un modelo de sistema y sus recorridos, en el que permiten detectar los vínculos entre las decisiones que se toman en los distintos puntos del sistema, y, a partir de ello, identificar sus nudos críticos.

Áreas críticas

La primera área crítica identificada es que no hay una estrategia de largo plazo, lo que resta estabilidad a las políticas.

En segundo término, baja prioridad en las puntas del sistema, la prevención y la reinserción, con un grueso de recursos humanos y financieros destinados a la persecución.

La débil coordinación institucional, reflejada en una alta autonomía del trabajo de las instituciones y en la inexistencia de metas para policías, gendarmes y fiscales, y falta de incentivos a la acción sincronizada, es el tercer aspecto.

Y en el número cuatro, plantea que no existe una estrategia de largo plazo, con metas claras, con análisis de los escenarios posibles, evolución probable de los nuevos delitos, recursos que van a requerir, entre otros aspectos.

La quinta área crítica es la segmentación de la información en el sistema, que además revela falta de conectividad, antecedentes a veces no disponibles y, en otras, incompatibles entre las distintas instituciones.

Poca evaluación de las políticas y las medidas y poco financiamiento de instituciones independientes capaces de evaluar la gestión del sistema son la sexta y séptima áreas críticas.

El octavo problema -que Bitar califica como muy llamativo- es la poca atención al crimen organizado internacional. «El grueso de los esfuerzos se concentra en el delito a la propiedad; sin embargo, se pueden estar trasladando al país grupos criminales más poderosos, vinculados con el lavado de dinero, droga, corrupción, fraude al fisco, tráfico de influencias, prostitución infantil, ciberataques, etc.».

La falta de capacidad de análisis criminal en las instituciones -aunque se reconoce que se han ido creando unidades en policías y Ministerio Público, mejorando su complementación- y la necesidad de una mayor preparación y especialización del personal son las dos últimas áreas críticas, a juicio del análisis de los ingenieros.

Sergio Bitar indica que hay que observar «con particular detenimiento la situación de Carabineros: primero, por la muy alta concentración de funciones en una misma institución y por la falta de suficiente transparencia para entender la asignación de recursos al interior de los cuerpos policiales».

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