La caída del Partido Socialista Francés

Publicado el miércoles 29, marzo 2017

Publicado en Cooperativa.cl
La política francesa vive altos niveles de incertidumbre ante la elección presidencial del 23 de abril (primera vuelta, y 7 de mayo la segunda). El principal temor es el triunfo de una extrema derecha populista encabezada por Marine Le Pen. La candidata Le Pen defiende posturas similares a Trump, contra la inmigración, los musulmanes, sacar a Francia de la Unión Europea y del euro.

Día a día nuevos electores se inclinan por el voto útil: apoyar a quien pueda mejor competir en la segunda vuelta para derrotarla. En esta dinámica los grandes perdedores están siendo la derecha republicana y el partido socialista.

La derecha pierde adherentes por la investigación a su candidato Fillon por uso irregular de recursos parlamentarios para contratar a su esposa e hijos como asesores, sin que desempeñaran función alguna. También por recibir un regalo de €13,000 para pagar dos trajes elegantes. O sea, por la mezcla de política y dinero.

¿Y qué ha pasado en el partido Socialista? Dos factores negativos han provocado su debilitamiento. El primero, la baja aprobación del gobierno de Hollande, que impidió al Presidente ir a la reelección y dejó al partido sin una candidatura relevante.

Entonces vino una primaria socialista opaca. Ganó Benoit Hamon, del sector más izquierdista del PS, que ha encabezado a un grupo de diputados socialistas críticos del presidente Hollande. La pugna interna socialista desembocó en un impasse.

Segundo, el candidato perdió apoyo de los sectores moderados de su partido, y no ganó apoyo de la izquierda externa al PS, que tiene otro candidato, Melanchon. El candidato socialista se aisló y no llegará a la segunda vuelta. El PS sufre de la ambigüedad y se divide ante una derrota cierta.

¿Quienes pueden derrotar a Le Pen? Hasta hace un mes era el candidato de la derecha, Fillon.

El PS y la centroizquierda se encaminaban de nuevo al dilema: votar por la derecha republicana para detener a la extrema derecha populista, como ocurrió en una elección anterior entre Le Pen (padre de Marine) y el presidente Chirac, después de la derrota en primera vuelta del socialista Jospin. Pero ese escenario ha cambiado sorpresiva y aceleradamente.

La gran novedad política es el surgimiento de la candidatura de Emmanuel Macron, joven ministro de Hollande, quién luego de renunciar a ese cargo levantó una candidatura de centroizquierda independiente.

En las últimas 10 semanas ha crecido enormemente la adhesión a su campaña como alternativa más segura para derrotar a Le Pen. Ha recibido apoyo de fuerzas de centro, incluso de algunas personas de la derecha republicana moderada, y un creciente respaldo de miembros y simpatizantes del partido socialista, entre ellos varios ministros del actual gobierno. Lo más probable es que la segunda vuelta sea entre Le Pen y Macron, y que este sea el próximo Presidente de Francia.

Es cierto que a diferencia de Francia en Chile no existe el peligro de una extrema derecha populista. Pero, guardando las diferencias, las experiencias de otros ayudan a reflexionar lo propio.

No cabe duda que la dispersión de la centroizquierda aleja la posibilidad de ganar y de gobernar. Con la dispersión, el centro tiende a ser ocupado por la derecha y las posturas izquierdistas del progresismo tienden a ser mejor representadas por la izquierda radical. Quienes proponen una opción de centro izquierda deben pensar estratégicamente, configurando siempre una fuerza social y política amplia, con programa sólido y respaldo de una mayoría. Solo así podrá ganar elecciones, gobernar y realizar reformas para la inclusión social, la participación política y la innovación tecnológica.