“El PPD tenía un sello de diversidad, un sello de tolerancia. Eso se ha ido perdiendo”

Publicado el domingo 11, febrero 2018

Publicado en El MercurioEl ex ministro de Lagos y Bachelet es crítico con el proceso que vive su partido y espera que el próximo presidente de la colectividad pueda corregir el rumbo perdido. Resalta el rol que aún puede cumplir la DC en la centroizquierda y expresa que las coaliciones no deben renegar de sus pasados. 

Como es usual desde hace años, la agenda de Sergio Bitar, ex senador, ex presidente del PPD y ex ministro de varios gobiernos de la Concertación, está plagada de viajes. De hecho, según cuenta, hace poco llegó de Argentina.

“Fui invitado a Buenos Aires por grupo de gente que pertenece a distintos thinks tanks del mundo, para asesorar al representante gubernamental argentino que está recibiendo todos los inputs para preparar al Presidente Mauricio Macri el programa que va a sugerir al G20 que se reúne en noviembre en esa ciudad y al cual Chile está invitado por primera vez”, relata entusiasmado.

Poco antes había estado en Santo Domingo presentando el estudio del Estado Mundial de la Democracia 2017 de IDEA Internacional, organización donde es parte del consejo de asesores. “Yo expuse para que se iniciara el debate sobre los desafíos de la democracia de América Latina para el 2018-2020”, cuenta.

Pronto estará tomando un avión nuevamente pues asistirá a una reunión internacional organizada por el Colegio de Ingenieros de México, donde hablará del rol de los ingenieros en la vía pública y en la política. Un rol que, según dice, en Chile se ha perdido. “En el nuevo senado ya no queda ninguno”, se lamenta. Luego irá a Washington D.C., donde trabaja algunos meses al año colaborando con el think tank Interamerican Dialogue.

“La mirada internacional me ayuda mucho para la política nacional, pero en realidad lo que me motiva es sacar conclusiones que mejoren la capacidad de gobernar chilena y latinoamericana”, explica.

-Y en ese proceso, ¿qué conclusión saca sobre el camino que debe recorrer su partido tras las elecciones? ¿Debe mantener la idea de la retroexcavadora o buscar los consensos?

-Nunca el tema de la retroexcavadora fue parte de la cultura del PPD; es contraria a esa visión. La cultura del PPD siempre, desde su nacimiento, con presencia de personas como Armando Jaramillo o Julio Subercaseaux que venían del Partido Liberal y el Partido Conservador, hasta María Maluenda que venía del PC, tenía un sello de diversidad, un sello de tolerancia. Eso se ha ido perdiendo. A medida que la política se hace más rutinaria, los partidos vuelven a situarse en espacios ideológicos más restringidos. Pero la coalición mantuvo por un buen tiempo una buena cobertura. Eso debe ser recuperado. La política moderna trasciende lo que es izquierdas y derechas, es una política que asume temas nuevos. Podría haber una aproximación ahí.

-¿Cree que el Frente Amplio le quitó votos al PPD?

-Sin duda. La percepción que tenemos es que la pérdida de transparencia, de creatividad, la rutinización, el interés por el poder más que por las ideas, fue recogida en parte por Revolución Democrática. Yo pienso que mucha de la gente que está en RD habría estado en el PPD a fines de los 80, los 90. Y por eso es que los veo como una fuerza renovadora. No solos; algunos pretenden reemplazar a la Nueva Mayoría. Yo creo que eso es un camino que está clausurado y que ellos deben realizarlo. Además, la historia siempre muestra que los grupos de jóvenes que tienen una mirada cuestionadora como fuimos muchos del MAPU, de la Izquierda Cristiana y de otros sectores, al final aportan, pero aportan en la medida que fusionan, o interactúan y renuevan a los partidos tradicionales.

-En el caso del PC ¿los ve como socios naturales en la Nueva Mayoría?

-Yo creo que el PC es un partido que tiene cualidades que ya apreciaban en los tiempos de Allende como la disciplina, responsabilidad, cumplimiento de compromisos. Y esos son factores valiosos en política. Pero también tengo que decir que el PC del año 2020 no tiene nada que ver con el PC del año 1970. Han transcurrido 50 años. No hay URSS, no hay posiciones mundiales. Es un partido más bien pequeño, que aporta, que tiene visos que uno podría calificar más de socialdemócratas en este momento, no cae en el radicalismo ni en el utopismo, pero que mantiene ciertas tradiciones que no son las que uno comparte, en particular en materias internacionales, en casos como ocurrió con Corea o Venezuela. Ahora, ¿son esas suficientes para decir no trabajamos con el PC? Yo creo que no.

-¿Cómo se podrá coordinar el trabajo parlamentario en un congreso con tanta diversidad?

-Todo sistema electoral que evoluciona a formas más proporcionales, y en el caso nuestro la salida del binominal, tiene el riesgo de la fragmentación. Y la fragmentación tiene el riesgo de la ingobernabilidad. Y, por lo tanto, nosotros tenemos que estar conscientes de la necesidad de tener coaliciones y que esas coaliciones ordenen las fuerzas que la componen. En este nuevo ciclo, la responsabilidad política de la oposición tendrá un rol bastante más importante. Nosotros no estamos en un buen pie hoy, pero tenemos que trabajar para hacer esa unidad y esa unidad tiene que hacerse sobre la base de una visión del futuro de Chile que hoy está en medio del debate de cada partido.

-¿Le parecen bien los nombres que suenan como posibles candidatos a la presidencia de su partido?

-Son todos amigos míos, los respeto mucho. Cualquiera de ellos, sea cualquiera de los que se mencionen o se lleguen a mencionar, pueden jugar un rol siempre y cuando se cumplan algunos requisitos: que haya una previa reflexión estratégica del rumbo, del sentido del partido, de lo que podemos aportar al Chile del futuro el progresismo, de corrección de las prácticas deficientes que se han caracterizado durante este tiempo, de la apertura a la diversidad y nueva gente.

“Creo que se está enrumbando en esa dirección. Y yo valoraría altamente a todos los que quieran dedicarse a la cuestión política hoy en día, que es un sacrificio no menor pues las descalificaciones llueven”

-En este panorama, ¿cómo se debe posicionar la DC?

-Si yo miro para atrás, la DC ha sido un socio de gran valor para la construcción democrática. En las posibilidades de entendimiento siempre fueron importantes. En esa perspectiva, no me cabe duda que la Democracia Cristiana sigue jugando un papel importante. A mi juicio, debe estar en la coalición. No debilita el proyecto y arriesga la división de la DC. Las aventuras de desplazarse al centro en solitario no dan resultado.

“Yo tengo gran aprecio por Andrés Velasco, pero mire en qué terminó. Siempre pensé que si él se hubiese quedado en este sector habría sido candidato presidencial. Siempre hay que aceptar en su sector y aguantar el chaparrón cuando esto se radicaliza. Las coaliciones no son homogéneas. Si es homogénea es chica. Por eso yo pienso que la DC va a jugar un papel y tiene que pensar muy bien el paso que va a dar”.

-¿Le corresponde a los partidos defender el legado de la Presidenta Bachelet?

-Yo entiendo ese planteamiento del Gobierno en el siguiente sentido: no retroceder en las tareas que se impulsaron. Pero la tarea de los partidos políticos es mirar siempre al futuro, a partir de lo que tienen. Ahora, si una fuerza política reniega de lo que hizo, se va al diablo. Y es por eso que el debate que se produjo en los primeros dos años del gobierno de la presidenta Bachelet de sectores de la Nueva Mayoría, especialmente del PC disparando contra la Concertación, hizo mucho daño. Debilitó y dividió.

“A propósito de la discusión del legado, las fuerzas democráticas progresistas tienen que tener dos cuidados: defender para que no haya retroceso, especialmente en la inclusión que es muy importante para el futuro del país, y no desconocer lo que hicimos. Sentirse orgulloso aun cuando uno sea crítico. Pero no renegar. Los renegados no son la mejor fuente de inspiración para el futuro.

-Y además de la reflexión que están haciendo los propios partidos, en la interna, ¿cree usted que va a haber una reflexión de la coalición, en conjunto?

-Hay intentos a partir de las fundaciones y ya han salido informes de las conversaciones preliminares. Tenemos que hacerlo de la manera más abierta posible. Así ha sido en todos los casos y tenemos que estar atentos a los problemas que vienen.