«Es importante una opinión de Ricardo Lagos que privilegie la unidad»

Publicado el miércoles 5, julio 2017

Publicado en El Mercurio

Partidario de un acuerdo parlamentario en el conglomerado oficialista, el ex ministro dice que «no se puede descartar un escenario en que, separadas estas fuerzas, se divida la DC y también se divida la izquierda». 

La agenda de Sergio Bitar está rayada en una suerte de cartulina, pegada en el segundo piso de su residencia, donde tiene montada una oficina de trabajo. Horas antes de partir a Washington, donde participa en el centro Diálogo Interamericano, el ex ministro aborda el escenario que enfrenta la candidatura presidencial de Alejandro Guillier y cómo debe abordarse la recta final de la campaña.

-¿Usted es partidario de llevar dos candidatos y solo una lista parlamentaria en la Nueva Mayoría?

-En política hay que observar los hechos, y la realidad concreta es que habrá dos candidatos y que los intentos de presionar para que Carolina Goic no siga su carrera presidencial son contraproducentes. Hay que respetar esa decisión. ¿Si hay dos candidatos es obligatorio tener dos listas de candidatos al Parlamento? No. Hay que hacer todos los esfuerzos por converger. Juntos se obtienen más parlamentarios, hay más coherencia para gobernar después en caso de ganar y, si no se gana, hay más coherencia para tener una oposición fuerte y constructiva. Dicho eso, es más difícil que antes. Hay una ley electoral, con una participación en que ningún género puede tener menos del 40%, lo que obliga a tener más candidatos y hace más difícil ajustarlos en una lista. Por ello, también se podría considerar la posibilidad de dos listas, pero dentro de un entendimiento.

-¿Quién pacta con la DC?

-Una de las restricciones es que el PS y el PPD siempre han ido juntos. Soy partidario de que sigan juntos, porque, para mí, constituyen un mismo partido con distintas aristas. Es fundamental una mirada común de largo plazo para el futuro, para que en Chile exista una centroizquierda fuerte y responsable. ¿Cómo se distribuyen los partidos para no dejar a la DC sola y en una sola lista? Eso es complejo, pero no imposible. Depende de la voluntad política, de la visión de largo plazo y del interés nacional. La carta firmada por 40 diputados a favor de una lista única es un signo de responsabilidad con Chile.

«Frente Amplio gesta ideas importantes»

-Algunos analistas han planteado que, en el caso de perder la elección presidencial y escindirse de la DC, la izquierda chilena tenderá a disgregarse. ¿Concuerda con esa tesis?

-Estamos viviendo momentos de gran fluidez en la política mundial. El ejemplo de Macron en Francia hay que tenerlo presente. Una situación nueva respecto de una coalición de centroizquierda que fracasa en su unidad. No se puede descartar un escenario en que, separadas estas fuerzas, se divida la DC y también se divida la izquierda. Llegar a configurar una fuerza nueva puede tomar bastante tiempo. Son factores que uno tiene que tener presente para orientar la acción política.

-Guillier planteó el mes pasado que en la DC había problemas de conducción y que un gobierno del Frente Amplio podía terminar en un desastre. Hoy su discurso es totalmente el contrario. ¿Cómo se explica?

-Ese giro muestra su capacidad de entender los temas futuros y de buscar el máximo de apertura para acumular las energías necesarias para continuar cambios con mayoría. Eso es positivo. A medida que la posibilidad de que él pase a segunda vuelta y pueda ganar en la segunda vuelta se acrecienta, como creo, la responsabilidad de manejar una relación fluida con la DC aumenta y también la relación de diferenciación política, pero de comprensión mutua con el Frente Amplio, se amplía. No podemos desconocer que en el Frente Amplio se gestan ideas importantes que uno tiene que tener presentes y que muchos de los jóvenes que allí militan no han encontrado en los partidos tradicionales de la centroizquierda un espacio. Eso puede cambiar.

-¿Instalando en la segunda fase de la campaña a Piñera como el adversario?

-Ya lo es, no la persona, sino el proyecto que encarna. Para toda persona progresista sensata, la idea de un retorno de un gobierno de Piñera es preocupante. Muchos piensan, y yo me sumo, que no son convenientes las reelecciones y que sigan girando los mismos nombres. Lagos, Frei, Bachelet, Piñera. Tenemos que abrir espacio a lo nuevo. Piñera es volver al pasado, también lo era Lagos. De ahí lo que manifestaban las encuestas, aun cuando sea un líder descollante. Lo ocurrido con Lagos, ¿vale para Piñera? Creo que sí y, por lo tanto, va a tener un techo (electoral) bajo. Además, todo el debate de estos años sobre la separación de los intereses económicos y los intereses políticos, ¿vale en esta campaña? Sí. Y que no es bueno para Chile. Chile necesita políticas públicas que promuevan la cohesión interna, el mundo está cambiando mucho y los países con divisiones no funcionan. Por todos esos factores, la fórmula de la derecha no va a rendir y creo por ello que el Frente Amplio terminará votando por Guillier en segunda vuelta.

El rol de Lagos

-Usted es un reconocido cercano de Lagos y Guillier, ¿espera que el ex Presidente le entregue un apoyo explícito al senador, al ser el candidato de izquierda de la Nueva Mayoría?

-No puedo hablar por Lagos, sino por mí. Uno podría deducir, sin embargo, que como pensamos parecido, lo que a mí me parece juicioso es muy probable que para él también lo sea. Lo primero es la unidad de la centroizquierda. Creo que Lagos encarna esa unidad, lo que es muy positivo ahora y para el futuro. La forma en que se materialice esa unidad, en la práctica, hoy está discutiéndose: un marco estratégico de proyecto común, un acuerdo de apoyo en la segunda vuelta y una campaña parlamentaria unidos. Cómo se hace eso es la prioridad. Privilegiar ahora o inclinarse por uno o por otro, sin tener en vista el marco en que esa preferencia se realiza, puede atentar contra esa unidad. En lo que cada uno puede ayudar es a que esto no se trice más. En ese sentido, una opinión de Lagos que privilegie la unidad es importante. Él tiene una vida de coherencia política, se ubica en el espacio del socialismo democrático. Ahí verá cuándo toma la decisión.

-Pero la mayoría de los partidarios del ex Mandatario han respaldado explícitamente a Carolina Goic.

-Hay de unos y otros, porque era una candidatura que aglutinaba a toda la centroizquierda. ¿Y eso es malo o es bueno? Es bueno.

«El tema económico va a ir resaltándose»

-¿Es un activo electoral una Presidenta que cuenta con menos del 30% de apoyo?

-La Presidenta va a aumentar su popularidad de aquí al término de su mandato. No me extrañaría que se acerque al 40%: la gente va a empezar a tener una mirada más serena que agitada, con las dificultades del día. Su obra será reconocida como un período histórico donde hubo un gran giro para modernizar Chile, con más inclusión social e incluso en el campo productivo. Pero obviamente, el candidato de la Nueva Mayoría va a tener que lidiar contra la desaprobación.

-Y con un aparato estatal débil.

-La magnitud de los desafíos que encaramos no puede abordarse con el actual aparato estatal. Es débil, frágil, descoordinado, sin suficiente personal de calidad, desmotivado y atiborrado de restricciones. El aparato actual no es capaz de impulsar la transformación productiva ni la inclusión social. La desaprobación del gobierno de Bachelet se debe a la escasa capacidad de estudio y de gestión. Urge asumir este tema, ponerlo sobre la mesa para el debate programático o el nuevo gobierno defraudará.

-Piñera y Goic han puesto énfasis en su programa en el crecimiento económico, en momentos en que Chile crece menos del 2%. ¿Falta que Guillier coloque más acento en este aspecto en su programa?

-El crecimiento es esencial para sostener la política social y la democracia, y eso ha sido parte de nuestra inteligencia nacional, de combinar una cosa con otra: crecer y luchar por reducir la pobreza. La cuestión es cómo crecer; no es como antes. Hoy, el mundo cambió. Dicho eso, si uno toma el último discurso de Guillier, cuando presentó su programa, la primera parte estuvo enteramente dedicado a lo económico y dijo dos cosas fundamentales: máxima responsabilidad en el manejo macroeconómico, que ha sido la historia de todos los gobiernos de centroizquierda desde los 90, y máximo énfasis al desarrollo de las capacidades productivas tecnológicas, investigación científica. Habló de la cooperación público-privada. Los ingredientes de una estrategia de desarrollo están. Es esencial para un futuro gobierno de Guillier el tema económico y eso va a ir resaltándose cada vez más.

-En el programa aparece la figura de un defensor de las audiencias, un ente autónomo del Estado que evaluará el funcionamiento de los medios de comunicación. ¿Puede interferir en la libertad de prensa?

-Para mí, la libertad de prensa es sagrada. Ahora bien, para que la libertad se ejerza a plenitud tiene que haber ciertos equilibrios y, en ese sentido, hay que asegurar que los distintos sectores sociales encuentren espacios. Tenemos que darles más garantías a nuestros periodistas, permitir que ejerzan con libertad, pero esto hay que hacerlo con responsabilidad… Un ente autónomo es algo que tendría que pensarlo muchas veces, porque ahí también puede pasar a ser un artefacto inútil o un punto de entusiasmo por andar controlando. ¿Y quién controla?

«Sorprende restricción del Ejecutivo»

-La franja electoral ha promediado un rating de 44% en la televisión, en momentos en que se habla de desafección con la política. ¿Cuánto ha perjudicado a Guillier el no aparecer?

-En los grupos en que estoy participando ha habido opiniones diversas. Hay cierta preocupación porque la franja, que está atrayendo a tanta gente, excluye a los candidatos de la Nueva Mayoría y, por lo tanto, pueda afectarlos. Otros señalan que depende de cuánta gente vaya a votar y que lo más importante es el interés de la ciudadanía por la política, y que eso se activará a partir del 2 de julio, en un cuadro abierto. No lo tengo claro.

-¿Cómo llenar ese vacío?

-Creo que se están llenando varios vacíos si uno compara con unos meses atrás, y que el carácter independiente de Guillier es su gran potencial. En un momento en que la ciudadanía quiere la política, pero no participa en los partidos, es la forma de recoger a los independientes progresistas, donde radica una potencia renovadora de la política. La búsqueda de las firmas de independientes para Guillier es parte de este proceso de enraizamiento en la sociedad y en los independientes, que son por muy lejos la mayoría. ¿Qué es lo que yo veo en su candidatura que la hace única? No es el bombardeo de ideas novedosas, es la confianza de la ciudadanía en él y cómo él escucha y cómo la gente siente que él los representa, ahí está la piedra fundacional.

-El atributo de cercanía también marcó el apoyo a la Presidenta, que luego se desplomó tras el caso Caval. ¿Cómo cree usted que debe ser la relación con el Gobierno, marcado hasta ahora por altibajos?

-En estos cuatro meses, la relación de la campaña con el Gobierno es importante. Me sorprende que se hayan puesto estas restricciones de parte del Ejecutivo a los funcionarios de gobierno para trabajar con sus partidos y con sus candidatos después de las horas de oficina. Siempre lo hicimos así, desde el 90 hacia delante. El hecho de trabajar en el Ejecutivo no quita el carácter de ciudadano, no son monjes. Pediría al Gobierno que corrija la norma que dictó respecto de restricciones excesivas.