Sergio Bitar Sugiere Seis Tendencias Globales que Latinoamérica y el Mundo Deberán Enfrentar

Publicado el martes 6, mayo 2014

Publicado en Diario Estrategia, 06 de mayo de 2014

El director del programa tendencias globales y el futuro de América Latina del Inter-American Dialogue, se refirió a los contratiempos que avecina el interconectado escenario y planteó algunas soluciones.

A través del informe “las tendencias mundiales y el futuro de América Latina”, el director del programa tendencias globales y el futuro de América Latina del Inter-American Dialogue, Sergio Bitar, detalló una serie de tendencias mundiales que tanto Chile como Latinoamérica deberán enfrentar para permitirle a sus sociedades avanzar en bienestar en un contexto de incertidumbre constante.

1. Tecnologías Disruptivas

Al respecto, Bitar afirma que los expertos ya hablan de una aceleración tecnológica aún más rápida que la que experimentaron en el campo computacional. “Como consecuencia, gobiernos y empresas están asignando más recursos para preservar su vanguardia o mantenerse al día”. Explica que los estudios concluyen, precisamente, que los gobiernos deberán desempeñar un papel más activo hacia facilitar la creación de redes que aceleran la innovación y promover esfuerzos colaborativos a nivel nacional e internacional, frente a lo estatal y privado.

2. El Poder de los Recursos Naturales

El varias veces secretario de Estado chileno, recuerda que el crecimiento demográfico y económico hará que en las próximas décadas se expanda velozmente la demanda de energía, agua, minerales y alimentos. En este contexto, advierte que la falta de agua afectaría la agricultura (el 70% del total consumido se destina a ello) y limitaría la producción de energía. “Los mayores problemas surgirían en Arabia saudita, China, India, Sudáfrica y zonas áridas de otros países”, asegura, y recuerda que a fin de garantizar su seguridad alimentaria, algunos países han adquirido tierras agrícolas en África y A. Latina. “También se prevé un gran aumento de la desalinización de agua mar”, menciona. Con todo, cree que estas limitaciones podrían compensarse en parte con nuevas tecnologías: energías renovables menos dependientes del agua; desalinización a costos más bajos; mejoramiento de la infraestructura para evitar fugas; nuevos embalses y acumulación de aguas lluvia, y sustitución con riego tendido por goteo, entre otras.

3. Demografía del Mundo que Viene

Añade que los cambios demográficos alterarán el poder económico de los países y el equilibrio mundial de fuerzas, incluyendo movimientos migratorios. “El envejecimiento podría contraer el ahorro y afectar la productividad, con una creciente necesidad de recursos para financiar la previsión y la salud (…) la población mundial de más de 60 años aumentaría de 780 millones a 2.000 millones (de 2010 a 2050)”, expresa.  En contraste, “la gran expansión se produciría principalmente en África subsahariana, así como Bangladesh, India y Pakistán. En otras palabras, en las regiones en desarrollo”.

4. El Poder se Traslada

Complementa que el traslado de poder relativo al Oriente daría origen a un mundo multipolar, con menos hegemonía pero con un mayor riesgo de ingobernabilidad. “Los países latinoamericanos podrían contribuir a un sistema mundial más equilibrado y justo si actuaran coordinadamente (…) en la definición de las reglas globales”, explica, agregando que hacia 2030 más del 80% de la población mundial viviría en ciudades.

5. Cambio Climático

Las alzas de temperatura, variaciones pluviométricas e inundaciones son algunas de las consecuencias previsibles del cambio climático. Para atenuar los efectos de las próximas décadas, dice Bitar, “se recomienda que en las zonas de lluvia, ahorro y eficiencia en la gestión de los recursos hídricos, educación técnica de las comunidades e investigación tecnológica”.

6. Empoderamiento Ciudadano

Finalmente, Bitar apunta a una “conciencia ciudadana que también se acrecentaría exponencialmente”. Esto se debería a que el analfabetismo ha bajado; se igualan los niveles educativos entre sexos; aumenta la demanda de educación superior y el uso de internet ha registrado un “crecimiento exponencial”. En este plano, subraya que “las instituciones democráticas  deberán adaptarse a estos nuevos retos”, marco en el que los países necesitarán formar líderes con capacidad de escuchar, persuadir y coordinar a nivel nacional e internacional con miras a la profundización de la democracia.


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