Una nueva constitución

Publicado el jueves 22, marzo 2018

Publicado en La Tercera

Aprobar una nueva Constitución en democracia debe ser el mayor objetivo de entendimiento nacional. Posee amplia acogida y contribuye a la cohesión social. Al rechazarla el ministro Chadwick comete un error.
Esta decisión contradice el mensaje central del nuevo gobierno. El Presidente ha proclamado su propósito de unir, de explorar acuerdos en el Parlamento, resalta la memoria del expresidente Aylwin y a veces hasta valora a la Concertación. Y sin embargo, cuestiona el acuerdo principal: aprobar una nueva Constitución en democracia.
Esta decisión puede echar abajo su objetivo de buscar acuerdos en los demás temas. Y además perjudica el avance democrático de Chile. Si el gobierno no está de acuerdo con el proyecto enviado por la Presidenta Bachelet puede despachar indicaciones. Si pretende modificar el articulado sobre los nuevos derechos al que aspiran los ciudadanos en el siglo 21 puede decirlo. Si no desea otorgar reconocimiento a los pueblos originarios puede proponer alternativas de redacción. Sectores de la derecha que lo apoyan argumentarán una vez más, como lo hicieron con los derechos humanos, que no es un tema que interese a los chilenos. Que está abajo en las encuestas. Otros dirán que el proyecto de nueva Constitución se debió haber enviado hace un año.
Todos esos argumentos se desvanecerán y quedará lo esencial: no queremos cambiar esta Constitución. No nos preocupa su ilegitimidad de origen, ni las demandas ciudadanas, ni avanzar hacia un gran pacto político, social y económico que reconozca los cambios de la sociedad chilena y las tremendas transformaciones globales en curso. Preferimos dejar las cosas esenciales como están.
Aún es tiempo de enmendar. El gobierno debería confiar en la gente y en el Parlamento elegido con un nuevo sistema electoral. El Presidente Piñera debiera asumir sin temor esta gran iniciativa que dará más unidad nacional y gobernabilidad futura.

*FOTO: ICARITO.CL