El juicio de La Haya: Escenarios y agenda de futuro

Publicado el jueves 13, diciembre 2012

Publicado en la revista Mensaje, edición diciembre 2012

Aspiramos a que este fallo cierre efectivamente un período donde han vuelto las desconfianzas y que creíamos superado.

Nuestro país ha hecho su mejor esfuerzo por argumentar ante el Tribunal de la Haya las razones por las que creemos que la demanda peruana es infundada. Es un tema que hemos abordado como política de Estado. En todos los momentos del juicio ha existido una comunicación fluida entre las distintas fuerzas políticas y el Gobierno (el anterior y el actual), y ha existido un consenso respecto del procedimiento, argumentación y calidad del trabajo efectuado por nuestro país.


Chile ha sostenido que se trata de un fallo que se resolverá en derecho, no teniendo a la vista consideraciones políticas. La posición de Chile está avalada en una política internacional consistente, sin variaciones, y una práctica extendida por décadas, fiel al tenor de los tratados, que se ha respetado también por Perú, y es reconocida por el conjunto de la comunidad internacional.

No obstante esta certeza, Chile ha reiterado (y valoramos  la similar disposición de las autoridades del Perú), que cualquiera sea el resultado de la Haya, nuestro país una vez más estará a la altura de su tradición histórica acatando dicho fallo.

Aspiramos a que este fallo cierre efectivamente un período donde han vuelto las desconfianzas y que creíamos superado. Por ello valoramos el conjunto de actividades que se han venido realizando tanto en Chile como en Perú  para construir un clima y un entendimiento que nos permita proyectar un mejor futuro. Antes y después del fallo, ambos países hemos de cuidar expresiones y acciones que pudieren azuzar antagonismos, y que cueste después superar.
Chile confía que la demanda presentada por Perú sea la última acción que cuestione los límites comunes. Para nuestros dos países, vecinos eternos, es necesario trabajar por una agenda de futuro que promueva la paz, la cooperación y la complementariedad. Después de la Haya es imprescindible activar proyectos comunes, incorporar temas nuevos e intensificar los lazos existentes, de cara a los desafíos globales que compartimos. Es indispensable acometer cambios en los programas de educación de niños y jóvenes para inculcar la colaboración, acoger las migraciones con espíritu fraterno, abordar juntos los temas del Pacífico, las relaciones con Asia, la protección de la biomasa marina, las energías renovables, ampliar inversiones y actividades culturales conjuntas. En la frontera debemos explorar nuevas iniciativas para impulsar un polo de desarrollo entre Arica y Tacna, poniendo los chilenos un mayor esfuerzo por potenciar Arica y equilibrar la situación con Tacna de modo de lograr una integración armoniosa.

La agenda de futuro también debe contemplar las bases de un entendimiento para que Chile y Bolivia exploren y convengan una fórmula de mutua aceptación, que supere el tema pendiente del acceso al Pacífico para ese país.

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Fotografía : Flickr Gobierno de Chile


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