«Hay cierta ingenuidad al creer que porque uno radicaliza más, avanza más»

Publicado el domingo 25, septiembre 2016

Publicado en El Mercurio de Calama y Antofagasta

Férreo defensor de la opción del ex Presidente Ricardo Lagos de volver a La Moneda, el ex ministro y ex senador Sergio Bitar cree que el ex Mandatario tiene el capital político necesario para reencantar a la Nueva Mayoría. Y «coraje» -dice- por su disposición a asumir riesgos, algo que en el escenario político de hoy no se ve con facilidad, afirma.

Ministro de Minería del Gobierno de Salvador Allende, de Educación con el ex Presidente Lagos y de Obras Públicas en la primera administración de la Presidenta Bachelet, Bitar, ex presidente del PPD en tres ocasiones, dice que la irrupción de Lagos ha tenido dos efectos positivos: detuvo la dispersión política del oficialismo y ha generado alivio en un Gobierno asediado por la baja aprobación ciudadana.

Bitar defiende las decisiones más polémicas que han perseguido la gestión del ex Mandatario, como el Crédito con Aval del Estado (CAE) y el Transantiago, y rechaza el «fuego amigo» de los jóvenes dirigentes estudiantiles hoy en el Congreso. Pide, en suma, dejar de lado el discurso de trincheras para pensar en el país, sus necesidades y las falencias de Chile y América Latina; sobre esto último se explaya en un documento para la Cepal de su autoría actualizado recientemente.

– ¿Qué significa hoy el PPD?

– La vigencia de un partido depende de su coherencia, de los principios que armen una visión de país a partir de una visión del mundo. Un partido que carezca de esos elementos corre riesgos, ya sea porque queda obsoleto o porque la misión histórica que debía cumplir en un momento queda superada. Lo que da continuidad y fortaleza a los partidos, y esto también aplica para la Nueva Mayoría, es su capacidad de adaptación a los cambios y su arraigo a los principios. Desde esa perspectiva, el PPD tiene vigencia en cuanto sea la expresión de un pensamiento progresista de centroizquierda, pero que se inserte en visiones que la izquierda tradicional no ha capturado, como los temas de género, de medioambiente, salud pública o participación ciudadana, entre otros. Siempre lo he visto compartiendo un espacio con el PS, el PR y con una cantidad importante de independientes que hoy no militan.

– ¿Está el PPD con Lagos en su actual carrera para la presidencia?

– Hay discusión en el PPD, pero la mayoría está con Lagos. Hay discusión en el PS y un grupo no menor está con Lagos. Hay discusión en la DC, pero hay también un grupo que está con Lagos. Creo que estamos en una fase de decantación. La decisión de Lagos, que valoro porque tiene el coraje de ponerse en riesgo, no se ve mucho en política. Y la gente está centrada mucho en su ego, en cómo aparecen y en cómo ganar sin pensar en Chile. Creo que la decisión de Lagos ha tenido dos efectos positivos. El primero, que ha logrado que la coalición detenga su dispersión, que vemos de Arica a Punta Arenas. El segundo es que ayuda al Gobierno, porque un Gobierno que no tiene cómo proyectarse genera descontento y alejamiento. Un Gobierno que puede proyectarse con una candidatura se ve aliviado. En el caso de Lagos, qué va a ocurrir dependerá de volver a ensamblarse con la comunidad y recoger las posibilidades viables de un éxito; luego, de la juventud, donde hay un cierto rechazo que ha sido extremado. Hay un sector que cree que sus posibilidades están más en hacer campaña en torno al carnet de identidad. Yo creo que debe ser en torno a las ideas.

-¿El liderazgo de Lagos debiera tener algún tipo de ajuste en función de la etapa por la que pasan la política y el país en general?

– Eso vale para Piñera y para Lagos. La pregunta que hay que hacer es si esa experiencia es válida para lo que viene o está descartada. Luego preguntarse si es que las cosas han cambiado tan rápido, que hay que dejar de lado todo lo que fue y no considerar eso. Más importante que eso es que, aunque la experiencia vale, debemos cuestionar si tienen visión de futuro. Y en ese terreno creo que estos meses son importantes para medir si hay capacidad de innovación y si están mirando hacia adelante. En el caso de Lagos creo que sí existe, porque es una de las figuras más importantes del progresismo en América Latina, invitado frecuente a todos los foros de importancia.

– Hay bastante «fuego amigo» hacia Lagos en la Nueva Mayoría; por ejemplo, de diputados como Camila Vallejo o el DC Fuad Chahín, quien dijo que una disputa Lagos-Piñera sería como «Jurassic Park». ¿Cree que eso beneficia o perjudica en algo a la opción del ex Presidente?

– Hay una parte de las críticas que vienen de la izquierda de la Nueva Mayoría y específicamente de un sector del PC. Primero debemos distinguir lo que son dirigentes estudiantiles que han entrado a la política, que es muy bueno que así sea, y que tienen un tema de identidad personal sobre la base de rechazar lo que hay. Hay cierta ingenuidad política de creer que porque uno radicaliza más, avanza más. Al final, normalmente se avanza menos o se entrega el poder a la derecha y retrocedes. Uno de los principales adversarios de la izquierda reformista son los sectores radicalizados, que ven como enemigos a quienes hacen reformas y no a quienes están en el status quo. Y disparan más contra la Nueva Mayoría e incluso contra la Presidenta Bachelet, mientras la población sí quiere reformas, pero más lentas. Eso se confronta con diálogo racional y abierto y exposición de ideas. La ciudadanía chilena está buscando acuerdos y terminó el tiempo de la disputa dura para hacer las reformas, del lenguaje que se usó y de sectores de derecha que se parapetaron porque no querían nada y de otros que querían hacerlo todo. Los chilenos con sensatez se dan cuenta que esto nos está desgastando y nos impide hacer cosas grandes. Que no basta con avanzar solo en la justicia social si no le ponemos también al motor el desarrollo que permita sostener las pensiones, educación y salud pública que necesitamos. Hay quienes también juegan a la descalificación o al protagonismo personal diciendo cualquier barbaridad. Por ejemplo, el diputado de la DC que habla de ‘Jurassic Park’ por la candidatura de Lagos no ayuda, porque es despectivo. Hay que saber distinguir entre el ruido y la capacidad de gobernar.

Las explicaciones

– ¿Cómo cree que debiera abordar el ex Presidente Lagos las críticas a hechos que marcaron su gestión, como el Transantiago, el CAE o el MOP GATE?

– Hay que explicar que aquello se hizo, en su momento, como la mejor solución para los problemas. El Transantiago era una idea importante porque el sistema de transporte era un desastre. Se comenzó a estudiar y uno podrá criticar que se estudió mal, pero no hay que olvidar que la implementación ocurrió un año después del término del Gobierno de Lagos. En el caso del Crédito con Aval del Estado (CAE) dudo que haya algún progresista que hubiera hecho algo distinto a lo que se hizo en ese momento, que permitió que 400 mil jóvenes accedieran a la educación superior y que, sin esa solución, no habrían ingresado nunca. Las condiciones, eso sí, pudieran haberse cambiado antes; por ejemplo, retirarle la operación a los bancos o fijar la tasa de interés. Pero fue aprobado por unanimidad en el Congreso.

– A veces, pareciera que la Nueva Mayoría se avergüenza de lo que hizo en educación.

– Porque se descontextualiza. Mirado en su momento era una buena solución, pero 10 años después uno se pregunta si era mejor que no entraran esos 300 mil estudiantes. Eso en historia se llama ‘presentismo’, que es analizar el pasado con ojos del presente o ser valiente hoy y descalificar a medio mundo, incluso a quienes tuvieron que luchar contra la dictadura y que los podían matar. Hoy tienen la libertad de hacer lo que quieran. Ante eso hay que explicar y decir qué es lo que se debe cambiar. Los mecanismos no son dogmas, pero en el curso de los Gobiernos siguientes se pudo haber hecho mejor.

– ¿Qué significa para usted la figura de Alejandro Guillier?

– Es una figura emergente que tiene el compromiso con la Nueva Mayoría y la imagen de lo fresco. Y en eso hay un atractivo. Su fuerza para adelante será su lealtad con la Nueva Mayoría, que no dudo de ello, pero también su capacidad de ofrecer gobernabilidad. Y eso es algo que se construye a lo largo de los años y que requiere de los partidos, por débiles que sean, de equipos y gente que trascienda a la tienda que está más cerca de él, aunque sea independiente. He sostenido que si manejamos las cosas bien, hay dos figuras que pueden ser Presidentes de la República en momentos distintos, que son Lagos y Guillier.

– ¿Es muy difícil o imposible ganarle a Sebastián Piñera?

– Hoy es difícil, pero en campaña creo que la ciudadanía verá que si hoy para el Gobierno de la Presidenta Bachelet ha sido complejo encauzar las demandas nacionales, dialogar e impulsar un sistema de mayor igualdad, imaginémonos cuánto sería para un Gobierno de derecha. Creo que no tienen la fuerza ni la visión política para hacerlo, salvo que cuenten con recursos, y no tengo claro que haya un alza del precio del cobre. Pero uno no puede descartar nada. El riesgo está y los chilenos resolverán.

AMÉRICA LATINA

«Si no tienes una visión larga de 10 ó 20 años no tienes una idea de hacia dónde vas», afirma Bitar sobre lo que cree es una carencia de visión estratégica en los Gobiernos de América Latina. Y sobre el tema se propuso escribir y plantear algunos puntos que -estima- serán parte del debate futuro en la región. Este mes recibió de parte de la Cepal la edición 2016 del texto «Las tendencias mundiales y el futuro de América Latina», documento que el ingeniero publicó en 2014 y que actualizó en los últimos meses. En el informe, propone medidas con miras al año 2030, expone algunas transformaciones globales y la forma en que América Latina debe enfrentarlas. Con estos objetivos, destaca seis grandes elementos, como tecnologías disruptivas, recursos naturales, demografía y desplazamientos de poder, ciudades inteligentes, cambio climático y gobernabilidad internacional y nacional. Sobre el aspecto demográfico, Bitar enfatiza que la discusión sobre el sistema de pensiones es, en la actualidad, la «punta del iceberg» de un tema que no puede salir de la agenda. Sin embargo, también recalca que Chile «pronto llegará al 90% de urbanización, lo que va a cambiar de manera total la planificación de las ciudades». «En el país ni siquiera tenemos una autoridad metropolitana para planificar nada», plantea. Frente a la gobernabilidad local, explica que uno de los elementos más importantes con los que deberá lidiar el próximo Gobierno es el de la descentralización real y el traspaso de competencias hacia las regiones, cuya carencia «genera desesperación». «Esa sensación es una debilidad estructural del país. Si tomas los últimos 50 años, el porcentaje del PIB en Santiago ha crecido, al igual que la población. Y algo está mal. Hoy la tecnología sirve para descentralizar. Creo que Chile es el país con la mayor proporción de población en la capital en el mundo. Este es un desafío mayor», agrega el ex senador por Tarapacá. «Apuesto a que tengamos la inteligencia de aprobar ahora la reforma constitucional de elección de intendentes, pero con definición muy clara de sus ámbitos de competencia, de los recursos que van a disponer y de las capacidades de formar gente y avanzar», añade. Eso sí, mirando ejemplos de países cercanos, «porque malas decisiones pueden generar mayor daño aún».