Sergio Bitar: «Es mejor dar la cara de una vez y decir esto puedo hacerlo y esto otro, no»

Publicado el domingo 7, febrero 2016

Publicado en El Mercurio, 7 de febrero de 2016

En marzo se inicia la segunda mitad de la administración de Michelle Bachelet, y el ex ministro afirma que se debe apelar al «realismo». Plantea que es necesario rediseñar los objetivos, critica el trabajo del segundo piso y de la Segpres, y advierte que no se debe descartar a priori perder el gobierno.

El ex senador PPD y ministro Sergio Bitar se mantiene en contacto permanente con los líderes de la Nueva Mayoría, compartiendo reflexiones críticas. Es considerado un hombre cercano a la Presidenta; incluso en diciembre pasado lo invitó a La Moneda, para «intercambiar un par de palabras» y conversar temas internacionales y migratorios. «Quedamos en vernos nuevamente», dice.

Pese a ello, no muestra incomodidad para criticar la gestión del Gobierno y defender como un punto necesario el precisar qué aspectos del programa se van a cumplir y cuáles no. Y dice estar dispuesto a apoyar a Ricardo Lagos Escobar como posible sucesor de Michelle Bachelet.

-¿Cuál es su visión de estos dos años de Gobierno?

-Dirección correcta, gestión deficiente. La gestión del Gobierno ha sido inferior a la que yo hubiera esperado. Tanto gestión de las reformas como del aparato público. ¿Es solo responsabilidad del Gobierno? No. La complejidad de los gobiernos mundiales ha crecido y el diseño institucional ha hecho agua. Necesitamos repensar las instituciones para gobernar mejor.

-¿Puede ejemplificar esas deficiencias?

-Cuando la gente no entiende las reformas y las critica, cuando con los hospitales se pusieron metas inalcanzables, cuando funcionarios de segundo nivel del Estado no están en la calle el domingo con la gente para resolver problemas y cuando veo debilidad en los partidos. Vamos en la dirección correcta, pero tenemos una estructura institucional que no da el ancho. Hemos dado pasos importantes el 2014 y 2015.

-¿Dónde ve usted una gestión débil del Gobierno?

-Las reformas hechas se van a reconocer como muy importantes para el desarrollo, pero los niveles de coordinación, disciplina, cumplimiento de plazos, responsabilización de los actores son inferiores que los que teníamos años antes. El centro de Gobierno, llamado el segundo piso, que fue creación del Presidente Lagos, no funciona al nivel para darle a la Presidenta un conjunto de opciones, y hay que reforzarlo. La Segpres, una importante innovación en el Gobierno de Aylwin, cuyo mentor fue Edgardo Boeninger, también se ha desdibujado, concentrándose en la coordinación con el Congreso. ¿Dónde está hoy el centro que se adelanta a los riesgos? ¿El centro que piensa a largo plazo y ayuda a los ministros? Nos falta. Las redes sociales en política no reemplazan el cara a cara con la gente. Con todo, yo veo el vaso medio lleno, los pesimistas tienen que irse para la casa. Me hubiera gustado que el Gobierno hiciera un corte el 1 de enero y reuniera a todos los equipos, y los partidos, para pensar en el balance de los dos primeros años y el rediseño de los dos segundos, no para alejarse de los objetivos fundamentales, para hacer más efectiva la tramitación de los objetivos, reduciendo las metas a lo que realmente puede cumplir y mostrar resultados.

«Hay gente que no está haciendo la pega»

-¿Qué se debe precisar?

-Los políticos deben cambiar el estado de ánimo, censurar a la queja, no pueden andar llorando todo el día y apuntando con el dedo a la Presidenta. Quiero saber cuántas salas cuna van a terminar, cuántos hospitales vamos a dejar funcionando, tener el mejor equipo de funcionarios. Podemos hacer un esfuerzo en los dos años que quedan, para ver quiénes lo están haciendo bien y quiénes no, coordinar mejor los ministerios, empoderar más a los ministros, que estos aprieten hacia abajo las tuercas, hay gente que no está haciendo la pega. Las reformas están bien y darán resultados a plazos largos, pero se deben mostrar resultados anuales. El Gobierno debe definir qué resultados va a mostrar el 2016 y el 2017. Una coalición unida lo va a hacer mejor para insistir en la eficiencia del Gobierno.

-¿Dónde nota que se debe mejorar la coordinación y disciplina?

-Coordinación de seremis con intendentes, a nivel de subsecretarios, muchos han quedado en la duda de si van a seguir o no, eso hay que decidirlo rápido y exigirles a cada uno metas exigentes, pero realistas. Si los recursos o la capacidad organizativa no nos permiten ir más rápido, prefiero decirlo ahora con toda nitidez. Si no se puede hacer el 20, 20 y 20 con los hospitales, o si la gratuidad no alcanza a llegar al 70%, hay explicar a la gente por qué no se pudo cumplir lo que se dijo. Esa transparencia es útil para el segundo tiempo.

-¿En qué hechos observa que la Segpres se ha desdibujado?

-Con Patricio Aylwin, la Segpres tenía una labor de coordinar los partidos, de definiciones de la estrategia, metas, evitar conflictos naturales en todo proceso de gobernar. Incluso, en la administración de Piñera escuché valorar eso. Y ese gobierno dio un paso hacia allá con el Delivery Unit , concepto que los ingleses dan al seguimiento de objetivos. Si usted quiere hacer diez, pero puede hacer tres, concéntrese en los tres y muestre resultados.

-¿Cree que el programa presidencial se va a cumplir?

-El compromiso para realizar las grandes reformas se cumplió, yo creo que sí. Si me pregunta sobre los objetivos más específicos de la gestión, número de carreteras, obras culturales, entre otras, es lo que hay que remediar. He escuchado a senadores preocupados por el impacto electoral que puede tener el no cumplimiento de hospitales. Es mejor dar la cara de una vez y decir esto puedo y esto no puedo, y revisar por qué no pude y quién y cómo se hicieron los programas con metas que no son cumplibles. En la discusión de concesiones, no puedo no tener 20 hospitales terminados y, al mismo tiempo, no avanzar en concesiones, cuando la Presidenta en su gobierno anterior realizó dos. Si hubo algún problema donde resultó poco eficiente, bueno, corríjanlo. Prefiero un hospital ahora con menos eficiencia, que uno en 10 años más.

-¿Cómo ve al equipo político de La Moneda?

-De la gente que está ahí, tengo la mejor impresión. Los conozco, al igual que al segundo piso. Son gente de primera. No es un problema de personas, sino de la organización del aparato de conducción, de elaboración de políticas y coordinación. Ahí tenemos fallas institucionales. Se han mostrado ahora, porque nunca se impulsó un conjunto de reformas como este, más la cantidad de imprevistos naturales y casos de probidad.

«Hay que dar un mejor trato a la DC»

-¿Qué le parecen las diferencias en la DC por aliarse con el PC?

-Es un récord la constitución de un gobierno en Chile donde en la misma coalición esté la DC y el PC. Pensar que esto va a ser con caricias es demasiado, pero están en el mismo bloque. Eso significa que todos van reconociendo los derechos y puntos de vista del otro, y buscando los entendimientos. El PC ha mostrado un grado de solidaridad y respaldo al Gobierno, a costa, a veces, de perder apoyo en algunos sectores. No es fácil tener dirigentes PC en los profesores y la CUT. El PC ha puesto por delante su compromiso con el Gobierno, así va a ser hasta el final, porque el costo que paguen por no tener posiciones más radicales y otros sectores los desplacen, es menor que el beneficio de legitimidad.

«En la DC hay una reacción de distancia y desconfianza con el PC. Pero también, un realismo muy grande de una coalición exitosa. No me sorprende el debate, hay que canalizarlo, con una reflexión entre los partidos sobre qué hay que hacer hacia adelante el año próximo, y hay que dar un mejor trato a la DC».

-¿Cree que el Gobierno y el bloque descuidaron la relación con la DC?

-Ha habido una debilidad de la Nueva Mayoría respecto de cómo se manejó durante la Concertación. La diferencia es que en ese momento la DC tenía mucho más peso que hoy. Se nota en la presencia DC en el Gobierno, ministerios y cercanías a la Presidenta. Hay, pero pudo haber sido más. También en el debate político, hay un sector de la DC que ha sido muy leal a la Presidenta y en los demás no veo deslealtad, sino crítica. Plantear que no hay más acuerdos con el PC, me parece un despropósito. No estamos hablando del PC de la época de la URSS o del FPMR; es una especie de partido socialdemócrata que en occidente ha perdido fuerza y es cada vez más pequeño. Si esta coalición la cuidamos, va a funcionar.

«La posición de Piñera no es débil; sería un error grave descartar que puede ganar»

-¿Quién debiera ser el sucesor de Michelle Bachelet?

-Me gustaría ver a hartas personas y que de ahí saliera. No me gustaría que con dos figuras tan potentes como Lagos, por un lado, y Piñera, por el otro, se inhiba la aparición de otros liderazgos. Ahora, si las cosas fueran hacia una presencia mayor de Lagos, yo lo voy a apoyar.

-Hay quienes dicen que si no hay una buena municipal, el gobierno se puede perder. ¿Lo comparte?

-Siempre el gobierno se puede perder. El que crea que no se puede perder que se dedique a otras cosas, porque la política es incierta, por eso es apasionante. ¿Podemos perder? Claro que podemos perder. Hay que hacer un esfuerzo mayor no solo para ganar, sino que para hacer algo. No para ocupar un cargo, ahí hay que poner el acento. Qué es lo que vamos a hacer para darles continuidad a estas reformas y cuáles son los nuevos desafíos.

-¿Qué tanto influirá el resultado municipal en las presidenciales?

-En 2004, si mal no recuerdo, no nos fue bien. Pero luego, en 2006, la Presidenta Bachelet ganó. Aunque no le fue bien en la primera vuelta, ya que los votos de Lavín y Piñera fueron mayores que los de ella. Hoy no está asegurado. Pero mire cómo está la derecha. La derecha está en una muy mala situación. No me alegra, prefiero un país con solidez en sus partidos. ¿Significa eso que pueden no ganar el 2018? Creo que la posición de Piñera no es débil y sería un error grave descartar eso.

«Tuvo un impacto en la credibilidad de la Presidenta en el tema de la igualdad»

-Esta semana se cumplió un año del estallido del llamado caso Caval. ¿Cuánto cree que afectó este episodio a la Presidenta?

-Mucho. Generó desconfianza en muchos chilenos acerca de lo que ella estaba diciendo; sobre si sabía o no. Tuvo un impacto político importante, especialmente en la credibilidad de ella en los temas de inclusión e igualdad, y lucha contra los abusos. Para la Presidenta, como toda madre, el hijo es muy importante, y ese dilema fuerte que se le produce es muy difícil de entender. Ella sufrió y lo ha superado con bastante fortaleza. Un Presidente es de carne y hueso, y expresarle apoyo es fundamental, al igual que hacerle observaciones sobre lo que no está bien. Creo que con el tiempo se va a reinstalar la incuestionable honestidad de la Presidenta en anteponer los intereses nacionales a los personales.